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idazten duguna - Emakumea eta kirola

Lo que el ojo no ve, porque no quiere ver

Ainhoa Azurmendi(e)k 2010-Abztuak-25
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Es como un déjà vu, como si ya hubiera vivido esta situación, este momento… El sentimiento va a unido a una sensación de rareza. Probablemente esta reacción tenga que ver con el asombro y la incredulidad. ¿Realmente estamos en estos niveles?

La atribución, por parte del periódico The Times, de la derrota de España en su primer partido del Mundial de Sudáfrica, a la periodista Sara Carbonero, es como creerse que el Pulpo Paul conocía los resultados de los partidos de antemano. Es, en parte, una estrategia psicológica –inconsciente o consciente- para centrar, o como en este caso, desviar la atención, desconcentrar y desestabilizar la autoconfianza y la motivación del equipo. Pero es también algo que va más allá del “mero” rendimiento deportivo. Es, una vez más, una afirmación ligada a la costumbre de cuestionar la profesionalidad de una mujer en un ámbito tradicionalmente masculino. No han tardado mucho en salir a la palestra comentarios como que la citada periodista aún no ha terminado la carrera, que su relación sentimental es por interés, o que “es más famosa por su carita bonita y sus novietes que por lo que sabe de fútbol, que es más bien poquito”.

Una repercusión mucho más modesta ha tenido la incorporación de Carlota Reig y Karina Kvasniova como comentaristas a pie de pista del Mundial de Baloncesto de Turquía, sin embargo, ya se pueden encontrar en los foros interesantísimas valoraciones profesionales relativas a su apariencia física: “es bajita... ni con tacones de 10 cm es aceptable… Plana, delgaducha, hipermaquillada, y con moreno pote... Sara carbonero le da mil vueltas seguro...”.

Hay muchas mujeres que desde hace años se han incorporado al ámbito de la información deportiva, tanto en la radio como en la televisión: Paloma del Río, María Escario, Olga Viza, Cristina Villanueva, Nuria Gaciño, Cristina Gallo, y en nuestro entorno geográfico más cercano, Ana Ramos y Estitxu Fernández, son algunos ejemplos de ello. Son mujeres con una amplia experiencia y conocimiento del deporte, que han logrado mantenerse en este ámbito a pesar de los múltiples obstáculos y resistencias androcéntricas que aún persisten en el mismo.

No obstante, de un tiempo a esta parte se ha ido normalizando la presencia de mujeres periodistas presentando noticias deportivas en medios audiovisuales. Y esta presencia no sólo se ha manifestado a través de su participación en plató o en eventos deportivos extraordinarios como los JJ.OO., sino que también se ha producido en competiciones deportivas anuales de gran repercusión mediática, como la Liga de Fútbol Profesional. Probablemente sea el hecho novedoso de encontrarse con la imagen de estas mujeres en la televisión, a pie de pista o campo, como comentaristas, el que genere un contraste con las imágenes a las que nos habíamos acostumbrado, y por lo tanto, capten nuestra atención rápidamente. No es casual, además, que se hayan elegido para esta tarea mujeres guapas y atractivas.

Esta estrategia que, indirectamente, sirve para normalizar la presencia de las mujeres en este ámbito, es una pequeña trampa que refuerza los estereotipos que llevamos arrastrando durante mucho tiempo sobre la división sexual de los roles sociales.  Ojala se pase pronto la “tontería”, se valore el trabajo de estas mujeres independientemente de su apariencia física, y por supuesto, haya más mujeres amantes del deporte que puedan participar en estos espacios copados y restringidos por los hombres.

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