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¡Este derecho es mío!

Gorka Leunda(e)k 2010-Azaroak-18
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Llevo días siguiendo con especial atención todos los movimientos e informaciones que se están publicando relativas a las diferencias existentes entre los clubes (SAD en la mayoría de los casos) de fútbol que componen la Liga de Fútbol Profesional con motivo de la venta de los derechos televisivos que genera la propia competición. Perdón, ¿he dicho “derechos que genera la propia competición”? Pero, ¿realmente los genera la competición, o los genera cada club que participa en la misma?

Primer punto de la discusión: ¿de quién son los derechos, y por lo tanto, quién tiene la facultad de negociarlos –y venderlos-? Hay quien opina que son los clubes los que aportan valor añadido a la competición; y quien defiende que es la propia competición la que genera el interés, con independencia de los clubes que participen en la misma.

Lamentablemente, hasta la fecha, nadie se ha mojado en este debate. Ni siquiera las altas instancias han sabido, o mejor dicho querido, aportar una respuesta al debate. Y así estamos. La realidad nos dice que las plataformas audiovisuales negocian individualmente con cada club, pero este hecho responde más a una estrategia de negociación –divide y vencerás- que a un reconocimiento hacia los clubes como entes que por sí mismos capitalizan el interés mediático, más allá de su vínculo con la competición. De hecho, todos los contratos audiovisuales que firman los clubes recogen una cláusula de revisión de condiciones en caso de descenso a Segunda División –los del Madrid y Barca no lo sé; seguro que les ha dado apuro redactarla-. La aplicación de esta cláusula viene a decir, más o menos, que lo que en Primera vale diez, en Segunda uno y gracias. Lo que dejan de pagarle al club que desciende, se lo pagan al que asciende. Así de simple. Esto demuestra que lo que realmente interesa a las plataformas, lo que aporta valor a sus retransmisiones, es la propia competición, con independencia de los clubes que conformen, en este caso, la Primera División.

Por tanto, volviendo a la actualidad de la negociación, parece razonable pensar que el resultado de la misma será más fructífero para los clubes si se lleva a cabo de forma colectiva. Pero a pesar de ello, por lo que veo, la mayoría de clubes prefiere negociar “lo suyo” de forma individual, aún sabiendo que de esta forma la ganancia total será menor. Una especie de dilema del prisionero en versión futbolera. Es más, el modelo de negociación y reparto que proponen y lideran Madrid y Barca, y que cuenta con el respaldo de 13 clubes de la Primera División y 18 de la Segunda, lejos de buscar un equilibrio competitivo, ahondaría en la diferencia de ingresos existente entre éstos y el resto de clubes, restándole interés a la propia competición. Precisamente, siendo la competitividad de la Liga el factor que la hace interesante a la vista, y a la cartera, de las operadoras audiovisuales, ¿no se estarán cargando a la gallina de los huevos de oro?

En cualquier caso, el debate suscitado no es más que una manifestación de la debilidad del modelo actual del fútbol profesional español. Sería deseable que la firma de un nuevo formato de negociación y reparto de derechos televisivos se enmarcara dentro de un debate de mayor calado. Es hora de cuestionar el modelo de gestión de los clubes, el modelo de competición del fútbol profesional –actualizar el concepto ascenso/descenso-, las condiciones exigibles a cualquier entidad para formar parte de este sector, y un largo etc.

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