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El efecto Beckham

Ainhoa Azurmendi(e)k 2007-Uztailak-26
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La marcha del futbolista David Beckham al equipo estadounidense LA Galaxy ha revolucionado el mundo mediático deportivo, tanto, que en algunos foros ya se analizan  otros efectos psicosociales que causará su presencia y convivencia con el equipo.

En un blog de psicología del deporte se habla del impacto de la llegada de Beckham en la moral y en el espíritu de equipo, proponiendo efectos en dos sentidos:

- El primero, de carácter más negativo, predice que su llegada podría causar resentimiento y efecto “anti” entre sus compañeros de equipo, por sus honorarios, y porque los calendarios se establecerán a su conveniencia
. Asimismo,  los jugadores tendrán que afrontar su propia falta de autoconfianza (como variable psicológica de rendimiento deportivo, se entiende) al ser expuestos a los medios de comunicación de todo el mundo.

- El segundo, se refiere a los beneficios que pueden obtener
. Afirma que su presencia per se podría elevar el nivel deportivo de sus compañeros de equipo; puede que se les “pegue” su entusiasmo natural e incluso pueden aprender nuevas habilidades. Y lo que es más importante, pueden crear un buen ambiente y un fuerte bloque colectivo.


Según el autor de este blog, el peso de la balanza se decantará en función de la actitud de los compañeros de equipo, de su autoconfianza, y de la habilidad del entrenador en integrar a una superestrella en el equipo
.

La mayoría de artículos de difusión que he encontrado se posicionan hacia los efectos negativos o positivos del fichaje: descontento de los compañeros vs
. aclamación de la afición; ambiente insano de la plantilla vs. los halagos del jugador Donovan. Probablemente ambos sean ciertos y ambos concurran al mismo tiempo, sólo que dependiendo de la actitud de los jugadores, prevalecerá o se manifestará más uno que otro.

El equipo, el grupo, es un sistema, y todo sistema tiende a mantener la homeostasis, es decir, el equilibrio entre unos y otros componentes con sus roles, valores, creencias, etc
. El hecho de incorporarse un nuevo miembro (encima no es cualquiera, es David Beckham, y toda la parafernalia que rodea a éste), en un primer momento es probable que el grupo lo reciba como una amenaza. Las expectativas no serían las mismas si habría sido el propio equipo el que hubiera requerido un refuerzo para salir de las catacumbas de la clasificación. Pero es fútbol, y ahí los que mandan son los dueños de los clubes.

Así que a los muchachos no les quedará otra que asimilar que tienen un nuevo compañero para los próximos cinco años, y que van a tener que convivir, compartir y cooperar con él
. En los casos que haya mayores resistencias, es decir, jugadores que lo declaran “enemigo” o “rival”, éstos tardarán en cambiar de actitud el tiempo que tarden en avistar o identificar el beneficio de tenerle a su lado. Estas cosas, aunque nos las cuenten, necesitamos comprobarlas de primera mano.

Estrella o estrellado, rompo una lanza a favor de Beckham, que a pesar de todo, siempre ha mantenido una actitud humilde
.

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