Avento Aholkularitza

idazten duguna - Kirola eta gizartea

De sueños, superhéroes y otros (¿vídeo?)juegos

Ainhoa Azurmendi(e)k 2010-Abenduak-27
Comparte esto: Facebook Twitter Menéame Imprimir

Los deportistas –hombres-, y sobre todo los futbolistas, ya no son seres humanos. No me refiero al rendimiento deportivo (innovación, tecnología, doping…); me refiero a su consideración social, a lo que transmiten, o mejor dicho, a lo que se nos transmite e interiorizamos sobre su actividad.

Son héroes. Superhéroes. Mitos, leyendas. Salvadores, caballeros, soldados y luchadores, que protagonizan grandes hazañas. Su cometido trasciende del ámbito deportivo.

No juegan partidos. Bregan batallas, célebres contiendas, arduos combates… Pelean como fieras.

Son seres con superpoderes que están preparados para afrontar múltiples situaciones adversas.

Aparte de los grandes eventos deportivos, la imagen de los futbolistas es un gancho recurrente para las grandes marcas comerciales. Y sea en el Oeste, en la Edad Media o en un escenario futurista, la emoción que producen es la misma. Son valientes e intrépidos, y ser como ellos "mola".

De un tiempo a esta parte la televisión ha hecho que estos hombres ocupen nuestro mundo imaginario como auténticos héroes. Un mundo en el que la ficción y la realidad se mezclan y nuestra mente se encarga de idealizar. Algunos de los efectos que se me ocurren producen estos mensajes son:

- No queremos perdernos por nada del mundo un partido en el que participe alguno de nuestros héroes. Y nada que decir si hablamos de la roja. El spot del evento nos adelanta que vibraremos, habrá lucha, sudor, entrega, garra…

- Idolatramos a los futbolistas. Son los hombres más respetados de la sociedad. Están, en muchas ocasiones, por encima del bien y del mal. No importa si son delincuentes, borrachos, drogadictos, viciosos, maltratadores… Eso no trasciende, y si trasciende, no perdura. O se perdona, se admite.

- Cobran sueldos astronómicos y se relacionan con modelos, mujeres hermosas y glamourosas.

- Queremos ser como ellos. Nos comportamos como ellos, les imitamos. Compramos sus camisetas y los productos de las marcas que anuncian. ¿Qué niño no suena con ser futbolista de mayor?

Aunque con estas premisas las frustraciones están aseguradas, la esperanza es lo último que se pierde, y como todo el mundo tiene derecho a soñar, mitificamos a estos hombres y sus vidas, y nos comportamos (de forma más o menos manifiesta) como si cualquiera que luchase por conseguir ese objetivo pudiera alcanzarlo. Nada más lejos de la realidad…

Lo que sin duda es lógico es que les consideremos especiales y les admiremos. La imagen heroica de estos hombres se completa con mensajes sobre obras caritativas en las que han participado, o los perfectos padres o amos de casa que son porque les gustan los trabajos de casa.

Vamos, que pintado así, ¿quién dudaría en pedirse uno para reyes? Por cierto, ¿era realmente oro lo que portaba Melchor?

Post hau Kirola eta gizartea barruan kokaturik dago.
Comparte esto: Facebook Twitter Menéame Imprimir

BULETINA

SARE SOZIALAK

KONTAKTUA