Ainhoa Azurmendi(e)k 2007-Abenduak-05

Es que no tenemos tiempo para nada porque vivimos bajo mucha presión, con el agua hasta el cuello: prisa, estrés, horarios, fechas límite, atascos, colas, precios, retrasos, aglomeraciones, exámenes, competitividad, rebajas,…y a todo esto hay que sumarle tener que mantenerse en forma, hacer ejercicio, comer sano, y que llega LA NAVIDAD, con todo lo que ello supone en cuanto a organización familiar, regalos, festejos, reuniones, preparativos, gastos y excesos. Es la gota que faltaba para colmar el vaso, una fuente de estrés cuyo nivel es directamente proporcional al nivel del espíritu navideño de quien lo padece.
Llega la época de los deseos y los propósitos. La práctica deportiva se convierte en un objetivo de primer orden para lograr una homeostasis entre el sentimiento de culpa y la autorrealización, no obstante, las alternativas existentes son muy variadas:
1. La Wii deportiva en casa. No hay nada mejor que no tener que moverse de casa para hacer un poco de deporte. Es una propuesta para quienes aman el deporte pero no tienen tiempo para practicarlo; además, incluye un programa de entrenamiento que evalúa las mejoras en las aptitudes deportivas. Este año ya, supongo que proporcionarán la posibilidad de competir con otras personas que estén en sus casas a través de TV-internet.
2. Hay quien incluso ha inventado una modalidad deportiva específica para estas fechas: acabar con todos los Papa Noeles que cuelgan de los balcones adyacentes cual Rambo en una de sus misiones. Es también una propuesta para entrenar en casa.
3. También existe la posibilidad de pasar estos días en la montaña, lejos de la ciudad, uniendo la navidad y el deporte. Es la típica opción de las personas adeptas a la nieve, quienes aprovechan estos días para ponerse los esquís o subirse a la tabla.
4. Aunque siempre quedará la opción de dejarlo para cuando termine el trajín, y apuntarse en el gimnasio más cercano en enero.
Es una especie de proceso cíclico que se repite una y otra vez a lo largo de los años, sólo que conforme se transforma la sociedad, sus consecuencias se multiplican. Tuve un profesor que decía que las navidades deberían estar prohibidas por las autoridades sanitarias porque tanto “vuelve a casa por navidad, vuelve”, aumenta considerablemente el índice de suicidios en estas fechas, y por otra parte, porque quienes tienen una salud delicada y deben cuidarse escrupulosamente a lo largo del año, se pegan semejantes pasadas que se colapsan los centros de salud y hospitales.
Yo añadiría el estrés y el ritmo de vida, tener una buena figura y hacer ejercicio como otros “tener que” de la masa social en general. Porque las personas que viven el ejercicio o el deporte únicamente de esta forma, deben recordar que el deporte no sólo es una herramienta para mantenerse en forma sino también un objetivo, un estilo de vida para todo el año, que proporciona un sinfín de experiencias positivas y negativas, pero válidas todas ellas, en el desarrollo de nuestros propios procesos vitales.
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