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La perspectiva aérea en la planificación de equipamientos deportivos

28-Junio-2010 por Catarina Paz
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Después de algo más de un cuarto de siglo de elaboración de políticas deportivas en Gipuzkoa la dotación de equipamientos deportivos de que dispone el Territorio Histórico podría decirse que es numéricamente considerable: en el Censo de Equipamientos Deportivos de Gipuzkoa se cuantifican 996 instalaciones que albergan un total de 2.486 espacios deportivos. Por su parte, el Censo Nacional de Instalaciones del Consejo Superior de Deportes identifica en Gipuzkoa 2.821 espacios deportivos y 1.148 instalaciones.

Esto significa que para el conjunto de las y los  698.271 habitantes de Gipuzkoa (Eustat, 2008), el número de equipamientos por cada 1.000 habitantes es de 3,56 y 4 espacios deportivos (distribuciones calculadas en base al volumen de espacios deportivos identificados en el Censo de Gipuzkoa y en el Censo Nacional, respectivamente). Si al factor número de equipamientos sumamos el hecho de que en cada municipio de Gipuzkoa, independientemente de su densidad de población, de la estructura de ésta, de sus niveles de práctica deportiva o de la orientación de las mismas, sus habitantes disponen de, al menos, un frontón cubierto (abierto lateralmente), entonces se puede concluir, atendiendo únicamente a la cuantificación de los equipamientos deportivos en el Territorio, que esta dotación es significativa. Pero…, ¿significativa respecto a qué y para quiénes?.

Continuemos con la aproximación a vista de pájaro de los equipamientos deportivos en Gipuzkoa: si se tuviese en consideración la ubicación de los frontones en cada uno de los municipios guipuzcoanos, frecuentes lugares de centralidad -espacial y simbólica-, se concluiría con una obviedad: se afirmaría que Gipuzkoa está –sencillamente- dotada de equipamientos, algunos de ellos disfrutando de una ubicación central en los núcleos de población del Territorio. Otra cuestión es que, a vista de pájaro, se intente determinar en qué medida la actual dotación de equipamientos (de titularidad pública y privada) da respuesta a las necesidades derivadas de la práctica físico-deportiva de la población. Y es que resulta imposible, mediante una aproximación aérea, obtener informaciones precisas y que manifiesten cierta correspondencia con aquéllas derivadas de la percepción/identificación de las necesidades de a pie.

Si a la visión aérea se suma el hecho de que lo que se ve son espacios deportivos entre los que aparecen también los propios de los centros escolares, los existentes en recintos penitenciarios, los ubicados en centros/complejos hospitalarios, etc. entonces se concluye que, de desearse información precisa de la dotación de equipamientos deportivos entonces habría que incorporar como elemento de análisis una valoración del grado en que los actuales equipamientos, en calidad de espacios contenedores de práctica físico-deportiva, acogen y satisfacen las necesidades/demandas de la población guipuzcoana.

En consecuencia, cualquier ejercicio de ordenación y planificación de equipamientos deportivos en un ámbito espacial determinado debería de plantear la identificación de todos aquellos espacios susceptibles de uso deportivo (hayan sido definidos o no como tal) y su vínculo con sus usos reales (considerando los horarios de uso, segmentos de población que acuden a éstos –según edad y sexo, fundamentalmente-, modalidades/actividades objeto de práctica en ellos, orientación e intensidad de las prácticas, etc.).

Sólo así se podrá estar en disposición de detectar la existencia de demandas deportivas no satisfechas y valorar posibles intervenciones en materia de equipamientos deportivos que puedan dar respuesta a éstas. Es decir, estar en disposición de determinar si respecto a la actual dotación de equipamientos deportivos en el municipio/comarca/Territorio Histórico, las demandas detectadas pueden ser satisfechas mediante:

1) La re-ordenación de los usos de los actuales equipamientos deportivos (ampliando horarios, re-distribuyendo las actividades de modo alternativo, etc.).

2) Si, por el contrario o de manera complementaria, se requieren intervenciones de acondicionamiento de la instalación/ de los espacios deportivos, mediante la ejecución de obras menores, logrando asi la adecuación de espacios para el desarrollo de prácticas deportivas.

3) O si, definitivamente, en el ámbito espacial previamente definido (ya sea el del municipio, el de una comarca o del Territorio Histórico, por ejemplo), y de acuerdo al volumen de la demanda y naturaleza de los equipamientos existentes, se plantea la conveniencia de planificar y construir un nuevo equipamiento deportivo.

En cualquier caso, y de manera paralela, debiera de tomarse una no menos importante decisión, por lo demás bastante infrecuente, relativa a la definición del ámbito de influencia (directa e indirecta) de un equipamiento o conjunto de equipamientos deportivos.

Resulta habitual considerar como marco natural de ordenación, planificación y construcción de equipamientos deportivos el ámbito municipal, siendo poco frecuentes los ejercicios de ordenación y planificación de carácter supramunicipal. Y es que del actual modus operandi parece derivarse el que casi todas las demandas deportivas, a excepción de las vinculadas al deporte-espectáculo o al deporte de alto rendimiento, encuentren respuesta en el seno de cada municipio.

Así, conviene subrayar nuevamente que, más allá de la visión aérea de los equipamientos deportivos de Gipuzkoa, determinar en qué medida la actual dotación da repuesta a las necesidades deportivas de la población plantea la conveniencia de disponer de una serie de elementos de análisis imprescindibles para una sopesada toma de decisiones y que, por citar algunos, ha de contemplar: la identificación y clasificación de los equipamientos de uso deportivo o susceptibles de uso deportivo existentes y su grado actual de utilización (saturación de espacios, etc.); la delimitación del ámbito de influencia directo del equipamiento o conjunto de equipamientos deportivos en cuestión (o el marco espacial en el que se aspira a dar respuesta a las necesidades deportivas de la población); la definición de los segmentos de población cuyas necesidades deportivas aspiran a ser satisfechas (o el para quiénes se planifica un determinado equipamiento); la identificación de las necesidades deportivas a satisfacer (tipo de práctica físico-deportiva, orientación, intensidad, etc.) o la definición de otros objetivos deportivos, en calidad de apuestas estratégicas en materia de política deportiva en el ámbito espacial previamente definido, entre otros.

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