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Carreras con tacones y otras joyas
19-Junio-2009 por Ainhoa Azurmendi
Ojala no tuviese tanto que decir sobre ciertas cosas; significaría que todo esto ha dado un giro de 180 grados, pero lamentablemente, estamos como estamos. El eclecticismo del post de hoy responde a la intensa caída de meteoritos que pretendemos recoger con un salabardo.
La semana pasada, la noticia sobre la operación de pechos a la que va a someterse la tenista Simona Halep revolucionó los medios de comunicación. Al parecer, la tenista ha tomado esta decisión porque considera que el tamaño de sus senos le impide moverse con agilidad y le resulta dificultoso realizar algunos movimientos. La publicación de la noticia ha provocado un sinfín de declaraciones e iniciativas “populares”, incluida una iniciativa de recogida de firmas, en contra de la decisión de la tenista, pidiéndole que recapacite, que no arruine su futuro y que no cometa un crimen contra la humanidad. Tela. Una vez más, la estética prevalece sobre la salud, la comodidad y la trayectoria y logros de una deportista. Por cierto, un detalle: el trato que ha recibido la noticia en el Marca, que hasta comenta que es diestra y que la característica de su juego es la potencia del golpeo, es un auténtico lujo comparándolo con el del Mundo Deportivo, que se limita a decir que su decisión ha movilizado la red, y recoge a día de hoy cerca de 300 comentarios, casi rescatados de una caverna.
Otra noticia que merece ser comentada es la Carrera Femenina de Tacones de Madrid. Hay dos versiones: la primera, celebrada en el mes de marzo, consistió en correr 50 metros con unos tacones de no menos de siete centímetros (supongo que Matilde Fontecha algo tendrá que comentar al respecto) y con tres bolsas de tiendas de ropa en la mano. La ganadora se llevó un cheque de 1.000 euros para compras, la segunda y tercera 300 euros, y el resto de participantes una entrada para la película “Confesiones de una compradora compulsiva”. Advierto que el vídeo puede herir la sensibilidad de las y los amantes del deporte.
En cuanto a la segunda versión, en la que se celebró ayer, tampoco se permite participar con tacones de menos de siete centímetros ni llevar chándal –“sería como doparse”-. El premio asciende a 3.000 euros para comprarse unos manolos, louboutins o jimmychoos. Esta carrera, organizada por la revista Glamour y la Asociación Española contra el Cáncer, curiosamente, pretende promover la protección de la piel frente al sol, uno de los principales causantes de las enfermedades cancerígenas cutáneas. Aha.
Sinceramente, me parece un poco triste que se organicen este tipo de carreras, que las mujeres nos prestemos a participar en las mismas, reafirmemos el estereotipo y nos comportemos como compradoras compulsivas histéricas.
Esta carrera tiene versiones en Rusia, México u Holanda. En algunas argumentan que es una forma de demostrar que las mujeres somos capaces de superar cualquier obstáculo (¿?); en otras, los premios en metálico se destinan a asociaciones sin ánimo de lucro. En alguno de los textos, incluso, denominan al invento “modalidad atlética”.
Afortunadamente, existen otro tipo de carreras que, aún sirviendo como medio de sensibilización (la Carrera de la Mujer contra el cáncer de mama) y/o reivindicación (Igualdad en el Deporte para el cambio social, Casablanca), están organizadas con sentido común y movilizan a muchísimas mujeres con objetivos más serios y humanos que maquillarse, vestirse con “glamour” y ponerse tacones para correr y ganar un cheque para compras. Lo mire por donde lo mire, no le veo la gracia.Este Post fue creado el 19-Junio-2009 a las 08:24:00 y está fijado dentro de Mujer y deporte
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