-
Experimentos con champán ajeno
16-Abril-2008 por Juanma Murua
En Gipuzkoa hay un tema recurrente que da vidilla a cualquier conversación: Iñaki Badiola, el presidente de la Real Sociedad. Hay una máxima que dice “que hablen de mí, aunque sea mal, pero que hablen”. Parece que el actual presidente de la Real Sociedad es un ferviente seguidor de esta idea y de verdad que lo está consiguiendo.
Hace ya unos años uno de los temas que le explotó en las manos al presidente de entonces, José Luis Astiazaran, fue el controvertido proyecto Gipuzkoarena. El entonces presidente, y actual presidente de la LFP, lanzaba una propuesta con un proyecto madurado que consistía básicamente en: “Ayuntamiento, voy a hacer una obra digna de Ramsés II en tu estadio de Anoeta. Con esta obra haremos oficinas para alquilar y un centro comercial, así podremos obtener enormes ingresos para la Real y colocarla en el sitio que merece. Eso sí, estos ingresos serán todos toditos para el club”. Además, el argumento inicial es que “como las gradas están muy alejadas no se crea el ambiente de presión suficiente que amedrente al equipo contrario” (esto se ha demostrado que puede ser cierto en muchos casos)
Esta propuesta trajo cola. Hubo alguna persona que bajo la misma filosofía me comentaba que pensaba solicitar al Ayuntamiento: “Oye, pues si esa propuesta te gusta yo tengo una mejor. Ya que el Teatro Victoria Eugenia está (por aquel entonces lo estaba) desaprovechado yo me hago cargo de adecentarlo y todo lo que saque pa’mí”. ¡Claro que sí! Con un par. Ya de pedir…
Ese proyecto fue la puntilla a un mandato, el de Astiazaran, lleno de polémicas. Ahora es Badiola, el audaz empresario conquistador de capital chino el que vuelve a la carga con la idea, pero la suya es mejor. Ahí va: “Ayuntamiento, tiro tu estadio de Anoeta, que es una mierda, construyo unas torres de viviendas y con lo que saque de vender tu estadio, me construyo otro en mis terrenos de Zubieta. ¡A que sí! ¡A que ahora te mola!”
Como era de esperar por cualquiera que no sea presidente de la Real Sociedad, los partidos políticos ya se preguntan si este tío alucina (bueno, en lenguaje político). Lo que no suele ser habitual, y es la segunda vez que ocurre junto con lo de Astiazaran, es que los medios de comunicación también se muestren recelosos con el proyecto y obviamente, una gran parte de la población de Donostia.
Digo que esto no suele ser habitual al hilo de un interesante post publicado en Sabernomics en el que se comenta cómo los medios de comunicación locales suelen ser excesivamente proclives a apoyar la construcción de nuevos estadios, hablan de los grandes beneficios que traerá dicha construcción a las localidades que los construyan.
Este caso es similar al caso de la financiación pública de los estadios con un matiz, en lugar de solicitar dinero lo que se solicita es un estadio para tirarlo y comprar otro.
Ante esto debo citar una frase que aparece en este post: «Hay un solo problema con este escenario. No es cierto. Nunca lo ha sido. Hacen venir (visitantes), pero las ciudades no son salvadas. En los dos últimos decenios, la investigación académica ha generado cientos de artículos y libros acometiendo empíricamente las supuestas maravillas de los nuevos estadios, incluso cuando son parte de programas de desarrollo más grandes. He estado estudiando y escribiendo durante diez años sobre estadios financiados con fondos públicos y no puedo citar un solo proyecto de estadio que haya cumplido su grandiosa promesa económica original, aunque sí se beneficia a los propietarios de los equipos, ligas deportivas y, a veces, a los jugadores»
Lo cierto es que en este caso el presidente de la Real no habla de los beneficios para el municipio, habla de los beneficios para la Real Sociedad, por lo que si estamos de acuerdo con el post de Sabernomics parece que está en lo cierto. El beneficiado es el equipo, los que pagamos seremos la totalidad de las y los ciudadanos donostiarras.
La consultora Deloitte también realizó hace tiempo un estudio en el que concluye que los clubes ganan mucho por cambiar a un nuevo estadio: aumentan la asistencia, cuentan con espacios para empresas, alojan áreas comerciales, etc. En efecto, no creo que nadie discuta esos efectos positivos sobre los clubes, pero si esos efectos son tan positivos ¿por qué recurrir a la financiación pública? ¿Por qué sólo arriesgamos el dinero de los demás, en este caso el dinero público?
Otros artículos relacionados con la financiación pública de estadios:
- Who's really paying for the new Cowboys Stadium?
- Black holes and stadium subsidies
- New Study Shows Public Financing of Stadiums Lowers Ticket Prices
- New Stadiums…They always cure what ails you. For a little while
- Stadiums, economic development and slot machines
- Stadiums and eminent domain
- Are Stadiums and Players Complements in Production?Este Post fue creado el 16-Abril-2008 a las 17:21:00 y está fijado dentro de Economía y deporte
1 respuestas a Experimentos con champán ajeno:
Alberto dice:
08-Julio-2008 a las 19:41:00Totalmente de acuedo
