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Salir no es revindicar, y el precio a pagar es alto
09-Agosto-2007 por Ainhoa Azurmendi
No recuerdo la última vez (¿existió alguna?) que durante un mes entero cada semana leí una entrevista a mujeres deportistas sobre sus logros y experiencias. En concreto me estoy refiriendo a las entrevistas publicadas durante el mes de julio por la revista Interviú: el 9 de julio, a las saltadoras de trampolín Leire Eizaguirre y Jennifer Benítez; el 16 de julio, a la patinadora Laura Sánchez; el 23 de julio, las practicantes de halterofilia Estefanía Juan y María de la Puente; y el 30 de julio, a la nadadora Tatiana Rouba.
Los textos hasta trasmiten cierto carácter reivindicativo sobre la utópica profesionalización y el mito de la masculinización a través del deporte. Sólo que, como no podía ser de otra forma, el tema tiene PERO. En primer lugar, porque la imagen de la entrevista es de estas mujeres desnudas, siendo ésta además incongruente con el contenido del mensaje… Luego, ¿qué procesamos con mayor facilidad? Aunque me digan que es una forma de reivindicar la falta de atención recibida o de llamar la atención, valga la redundancia, pienso que no deja de ser una forma más de presentar el cuerpo de las mujeres deportistas como objetos sexuales. Es más, una de las entrevistas comienza con la frase: “¿Crees que algún lector de interviú se atreverá a decir que no estamos buenas?”. Son las palabras de Estefanía Juan, capitana de la selección española de halterofilia.
La halterofilia es un deporte tradicionalmente masculino, y las mujeres que lo practican han sido y son continuamente calificadas como masculinizadas. Estas mujeres dicen querer acabar con el mito “que todas las mujeres que hacemos halterofilia somos feas y marimachos”, argumentando “que nos miren bien”, que “no todas las levantadoras son como las españolas o las italianas, las más guapas y femeninas del circuito”. Y yo que pensaba que diría que las mujeres no son menos femeninas por desarrollar su propio cuerpo y muscularlo para obtener un mejor rendimiento del mismo (sea para la natación, el patinaje, el judo o el rugby)… Como dice Matilde Fontecha, ellas también están abducidas por los roles y los estereotipos socialmente asignados.
La entrada de la entrevista de la patinadora Laura Sánchez tampoco tiene desperdicio: “además de guapa está en forma”. Yo creía que era una entrevista a una deportista y no a una modelo… El caso es que en esta entrevista se reivindica la falta de medios para dedicarse al patinaje profesionalmente, sobre todo, por el desconocimiento de la modalidad (que no por el sexo; quizás ella ignore que pueda estar doblemente discriminada). A continuación, un poco de política para ver si se moja y un final apoteósico: “¿por qué se desnuda en interviú? “Para reivindicar el patinaje y, aunque sé que la tele es la que da el dinero, para pedir que el reparto sea más equitativo entre los deportes minoritarios”. Eso, eso, y para promocionar el patinaje entre las niñas, niños y jóvenes a través de estas líneas.
Quizás la entrevista a Tatiana Rouba sea la más reivindicativa de todas, aunque para terminar, el periodista se luce con tres preguntas cruciales sobre su actividad deportiva: “dígame un futbolista sexy”; “¿es bueno hacer el amor antes de la competición? (no entiendo que le pregunte eso cuando dice que tiene estudios de ingeniería informática, no de medicina); y “¿cómo cree que reaccionarán los directivos de la federación al verla en interviú?” (ella pone a la federación a caldo, ¿y él le pregunta por cómo reaccionarán al verla?).
Otro fenómeno bastante más difundido que las entrevistas a mujeres deportistas es el “momento lo que el ojo no ve”, es decir, un instante insignificante de todo un acontecimiento deportivo, que pasa a ser la noticia principal de tal evento. Curiosamente, éstos también suelen estar relacionados con el atractivo sexual-erotismo de las deportistas más que con su rendimiento deportivo. Uno de los casos más sangrantes que he leído últimamente en el Observatorio Crítico del Deporte es el de la pertiguista californiana Allison Stokke, cuyo gesto tocándose la coleta se ha convertido en la comidilla de internet. Algo parecido ocurrió con la tenista servia Jelena Jancovic, cuyas bragas han sido ya más vistas que todos sus partidos jugados.
Y así está el patio. Antes por que las noticias eran inexistentes, ahora que salen, trasmiten o producen el efecto contrario al deseado; por tanto, ahora toca acertar sí o sí, ¿o no?Este Post fue creado el 09-Agosto-2007 a las 12:57:00 y está fijado dentro de Mujer y deporte
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