27-Febrero-2008 por Ainhoa Azurmendi

El miedo o temor a lo desconocido es un sentimiento muy frecuente entre los seres humanos. Es habitual que generemos barreras para evitar los cambios. Cuando nos encontramos en una situación más o menos cómoda, o una situación creada en función de nuestras ideas y posicionamiento ideológico, nos resulta difícil levantar la cabeza y mirar alrededor para ver qué esta pasando. Ni qué decir de mirar hacia el horizonte… En ocasiones también puede ser que el día a día nos haya absorbido completamente y sigamos el curso de las cosas tal y como nos las encontramos en su día: “Cuando llegué era así…”.
¿A qué viene esta reflexión? En nuestro trabajo diariamente nos encontramos con organizaciones deportivas que se resisten no sólo a cambiar sino también a cuestionar sus valores, sus objetivos, sus métodos y planteamientos de trabajo. Es como si el Mito de la Caverna de Platón hubiese sido escrito ayer, y las federaciones y clubes deportivos fuesen los prisioneros que permanecen encadenados en el fondo de la caverna sin poder conocer lo que ocurre fuera. Los seres que habitan la caverna hipotetizan sobre lo que ocurre fuera a través de las sombras que ven proyectadas por la luz de una hoguera, y creen que esas sombras son la única realidad existente. Aunque pudieran salir, la luz del sol les cegaría y pedirían volver a la cueva.
Generalmente los cambios ocurren en tres circunstancias:
- Por causa natural
- Por conflictos o experiencias traumáticas
- Por convicción o voluntad
Los cambios por causa natural se prolongan más en el tiempo y no exigen nuestra adaptación inmediata, simplemente ocurren; los cambios traumáticos casi siempre nos pillan a contrapié y exigen grandes cambios de mentalidad en un corto periodo de tiempo; los cambios por convicción (generalmente de mejora) ocurren porque hemos previsto su necesidad, nos los hemos planteado y queremos protagonizarlos.
Ahora, cada cual debe elegir cuál es la opción que más le gusta, aunque es importante tener en cuenta que el efecto más o menos positivo del mismo, así como la optimización o ineficiencia de los recursos variará en función de la elección. La sociedad y sus estructuras son entes cambiantes y no podemos taparnos los ojos y dar la espalda a la realidad.
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