12-Junio-2008 por Ainhoa Azurmendi

En alguna otra ocasión ya hemos comentado aquí la influencia que ejercen los colores en nuestras vidas, en nuestra forma de clasificar y entender lo que nos rodea. La reacción emocional que producen algunos colores son fruto de una combinación de nuestra carga biológica (en su día adaptativa) y su atribución a un efecto de carácter social. Por ejemplo, nuestro procesamiento mental ante un semáforo en rojo.
Así, sabemos que el color de la vestimenta de las y los cirujanos no es casual, ni lo es la diferencia de precio del seguro de los coches de color rojo o de color blanco (añadido al sexo, edad y precedentes de quien lo contrata), ni tampoco el de las envolturas y/o cajas de los productos de alimentación.
Hace poco he leído en un post que un equipo masculino de fútbol americano pinta de rosa el vestuario del equipo contrario. Evidentemente, lejos de ser un acto inocente, es una forma psicológica de influir sobre el equipo visitante. ¿Por qué el color rosa?, ¿con qué (o quienes) se asocia hoy en día? Desde mi punto de vista, es un intento de infravalorar el potencial de ese equipo tachándolo de “nenazas”, “débiles”, “sentimentales”, etc., es decir, estereotipos tradicionalmente femeninos, que aún hoy perduran y además sirven de burla o menosprecio. ¿Estará el vestuario del equipo de casa pintado de rojo?, quizás sean personas excesivamente agresivas y lo pintan de azul cielo para contrarrestar el efecto…
Tratando de catalogar otros ejemplos cercanos sobre el uso de colores en el ámbito deportivo, creo que al menos, podría realizarse una distinción entre un uso instrumental y un uso estratégico de los colores:
- Instrumental: el color blanco del balón de fútbol, el color de la indumentaria de las y los árbitros, el color rojiblanco del larguero y los postes de porterías, la pelota amarilla en tenis, el color de la pared del frontón (cambiada de color, si no me equivoco, por motivos televisivos), etc.
- Estratégico: por ejemplo, el objetivo del color chillón de la indumentaria de los porteros y porteras de balonmano no es meramente distintivo, también es una distracción para el ojo humano en el momento del lanzamiento.
Buscando algunos otros ejemplos estratégicos en la red, me he encontrado con un interesante artículo sobre el uso de colores en este campo. Al parecer, en el momento de elegir los colores del equipaje de un equipo intervienen tres factores: la representación del ámbito geográfico, el potencial del merchandising y la tradición. No obstante, reconocen que no se puede perder de vista la influencia del sponsor; quizás Juanma quiera comentar algo al respecto.
En el artículo también se menciona la investigación realizada por Kurt Golstein, cuyos experimentos se basaron en determinar el efecto de las luces de colores sobre la percepción de los objetos. La principal conclusión de este estudio es que la luz roja intensifica los objetos proporcionándoles una apariencia de mayor tamaño. Por tanto, los clubes de baloncesto o fútbol podrían tratar de intimidar a los equipos contrarios a través de los efectos de la luz.
Al hilo de la influencia del color rojo, el artículo recoge la opinión de B. Ecclestone, presidente de la F1 Administration, quien afirma que Ferrari es el equipo de Formula Uno más conocido debido a su color: el rojo. Cree que el color rojo representa la esencia de las carreras, incluido el heroísmo, el poder, el coraje, la adrenalina, la confianza y la pasión. Casi nada.
Al igual que otros aspectos “ventajosos” en el rendimiento, como el dopaje, ¿tendrá que regularse también la psicología ambiental de los eventos deportivos?
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