03-Abril-2009 por Ainhoa Azurmendi

Promulgar la importancia de mantener hábitos de vida saludables está más de moda que nunca. La publicidad está repleta de alimentos libres de materia grasa, activitas, bio, omega3, savia, Lcasei, oligoelementos y múltiples palabros que al parecer son esenciales para nuestro organismo. Y qué decir del abanico de barritas energéticas, pan y galletas integrales, con soja, fibra, cereales, etc.
Esta fiebre por una alimentación sana va acompañada de una gran insistencia por realizar actividad física de forma habitual, evitar el sedentarismo, y por tanto, la obesidad. Según un reciente estudio realizado en Gipuzkoa, el 19% de escolares padece sobrepeso debido a una mala alimentación y además, “su consumo medio es de 2.037 de kilocalorías al día que ingieren a través de una dieta excesivamente rica en proteínas y grasas en la que abundan en general la carne, los huevos, los lácteos enteros como el queso, la comida rápida y los dulces”. Bah, nada que ver con las 5.000 calorías de esta hamburguesa creada para atraer al público al campo de un equipo de béisbol estadounidense.
Al parecer, es bastante habitual que en EE.UU los equipos utilicen la comida como gancho para la venta de entradas, ofreciendo, por ejemplo, un perrito caliente, una bolsa de patatas y una soda a menores de 12 años. No se, se les podría haber ocurrido regalar un zumo y un bocadillo de jamón. Resulta curiosa la facilidad con la que tratamos de establecer asociaciones de ideas a través del marketing. Por muy contradictoria que nos pueda parecer la relación entre la “comida rápida” o también denominada “comida basura” y la actividad física o el deporte, las grandes compañías de estos productos se empeñan en trasmitir una imagen saludable de su producto a través del deporte. Un claro ejemplo de la relación que establecen estas marcas con el deporte son el último spot de Mcdonald’s, en el que unos niños abatidos por la derrota en una final de fútbol reciben un pack de comida de este “restaurante” (me parecen palabras mayores) y se convierten en la envidia de los ganadores, que dejan caer la Copa al suelo. Y qué decir del anuncio de los JJ.OO de 2008… Deportistas de élite hablando de “chicken for breakfast” –pollo para desayunar-. También tenemos el caso de Telepizza, con Fernando Torres y Carles Puyol… Efecto: los jugadores de la selección española de fútbol, que son modelos para tantos niños (y muchas niñas) han llegado hasta ahí y comen pizza de Telepizza. Pues yo también.
Creo que hay demasiadas incongruencias. Por un lado, el mensaje que se nos trasmite es que tenemos que comer sano y hacer ejercicio físico, sin embargo, las investigaciones ponen de manifiesto altos índices de sobrepeso e incluso, obesidad. ¿Qué pasa?, ¿realmente estamos pensando en cambiar nuestros hábitos o estamos enmascarando un sedentarismo o cansancio producido por los estilos y ritmos de vida actuales?, ¿queremos realmente cambiarlos o es sólo un comportamiento “de deber” o de cara a la galería? Esto me recuerda a una medida que han propuesto en el Metro de Madrid para fomentar la actividad física entre los y las usuarias; en definitiva, olvidarse de escaleras mecánicas y ascensores. Con eso, y con el ambientazo que se vive underground, no hace falta más; para cuando has ido y venido de trabajar ya has hecho la actividad física necesaria como para quedarte en casa tranquilamente. Soy consciente de que hablamos de Madrid y no de Vitoria-Gasteiz, pero creo que sería más interesante hablar de carriles bici o caminar (parece que algo se mueve), y otras cuestiones orientadas hacia las relaciones sociales, aunque eso ya es tema para otro post.
A pesar de que creo que es necesario adoptar medidas y crear modelos que fomenten hábitos de vida saludables, me parece un desacierto poner al querido monstruo de las galletas, Triqui, comiendo frutas y verduras mientras que el gran futbolista Torres come pizza.
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